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¿Y el final?

Lo que no tiene principio no tiene final. Así acaba una reflexión escrita por Nisargadatta, que tituló: "Yo soy eso". Y, ¿qué nos pasa con esa costumbre de ir proyectando a futuro de manera rápida, superficial y tantas veces casi casi a ciegas? ¿Dónde está el principio?, ¿y si lo abrimos?, ¿de dónde parto?, ¿dónde estoy?, ¿qué tengo?, ¿con qué cuento?, ¿qué se hacer?, ¿qué deseo hacer?, ¿cómo estoy?, ¿cómo es mi entorno en estos momentos?, ¿qué siento?, ¿cómo me veo?, ¿cómo veo mi proyecto?, ¿qué puedo hacer por ti?, ¿qué me nace hacer por ti?...


¿Dónde está ese estado de presencia?, y con estado de presencia no me refiero a darle vueltas y generar presente a través de pensamientos y razonamientos. Me refiero a un estado en el que cuando estás ahí puedes acceder a informaciones auténticas, las que te conectan directamente con memorias, con las del presente, del hoy-ahora-aquí, y con las futuras, que van llegando. Ofreciendo espacio (lugar) al tiempo el tiempo ofrece espacio (lugar) a informaciones que como un reloj van generando dirección. No es magia. Es escucha. Es escucha del presente. Es escucha de tu presente. Es escucha de tu ser en tu tiempo presente. Y, ¿cómo se genera esa apertura a ese espacio-tiempo? En ese espacio-tiempo se genera un movimiento, ¿sientes el presente y su movimiento?, ¿cómo lo respiras?, ¿cómo lo abarcas? El presente es un todo respirable y se ensancha y te ensancha a la vez con todas sus memorias pasadas, presentes y futuras, mientras descubrimos nuestros caminos.


Somos memorias pasadas en presencia, memorias presentes en presencia y memorias futuras en presencia.


Recordar es escuchar en presencia en un estado de ser, el que habita en la eternidad del ahora en cada paso mientras estamos siendo ser.


 
 
 

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